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La firma también importa en los quirófanos

Por Javier De Los Reyes,

Profesor-Tutor del Master en Pericia Caligráfica y Documentoscopia, UDIMA- Behavior & Law.

 

El Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, dependiente del Ministerio de Defensa, es centro de referencia nacional para casos NBQ y enfermedades altamente infecciosas con una unidad de aislamiento de alto nivel en la planta 22 y, está situado en el barrio de Aluche, en el municipio de Madrid.

Pese a ser uno de los hospitales con más historia de Madrid, y ya cumplido su centenario en la primera década del nuevo milenio, este centro sanitario empezó a acusar poca actividad a causa de la desaparición de los soldados de reemplazo por la supresión del servicio militar obligatorio. Su declive e infrautilización dio lugar en 2011 a un convenio suscrito con la Consejería de Sanidad, para integrarlo en el sistema de salud pública madrileño, por lo que desde entonces atiende también a población civil.

En el citado hospital, el 22 de febrero de 2011, ingresaba, por su propio pie y en buen estado físico, E.L., varón militar de 68 años, tras detectársele meses antes un nódulo benigno en el cuello.

Al día siguiente se procedía a la extirpación del mismo mediante cirugía, y el paciente, según la familia, se despidió con un sencillo “ya veréis que guapo me dejan”, lo que demuestra que no la afrontaba con preocupación. Sin embargo, y a pesar de que la intervención no parecía entrañar mayor riesgo, E.L. quedó en estado vegetativo irreversible.

Al poco de comenzar la operación, el intervenido sufrió un descenso del oxígeno en sangre que provocó una caída del ritmo cardiaco.

No consta que el paciente fuera informado con carácter previo y antelación suficiente de los detalles del acto médico, posibles complicaciones y riesgos, ni de otras alternativas de tratamiento anestésico y cirugía, como exige la buena praxis médica. Antes de bajar al quirófano, E.L. firmó dos documentos de consentimiento informado relativos a la cirugía, pero no los de anestesia, los cuales, tal como determinó la perito calígrafo, habían sido falsificados.

El consentimiento informado es un documento de cumplimentación obligatoria que ha de firmar el paciente para dar conformidad libre, voluntaria y consciente a la actuación médica una vez informado adecuadamente. Pues bien, el informe pericial caligráfico solicitado en la causa concluía que los documentos de consentimiento informado de cirugía estaban sin fechar y los consentimientos de anestesia eran fotocopias y presentaban rasgos evidentes de manipulación. En concreto, alteración de la fecha y firmas idénticas para distintos documentos.

Respecto a las fechas, se anotó en primer lugar 8-11-11 y después se modificó, añadiendo un “1” delante del “8 “y superponiendo un “0” sobre el último “1”, quedando sobreescrito 18-11-10.

En cuanto a las firmas, figuraban idénticas en los diferentes documentos. Ni el paciente ni el facultativo pudieron haber realizado la misma firma, exactamente igual, con el mismo tamaño, proporciones y rasgos, en documentos distintos. Esto evidenciaba, sin género de dudas, que estos documentos eran el resultado de una manipulación.

Las firmas, según explicó la experta, habían sido extraídas de otro documento, siendo plasmadas a modo de montaje informático, reprográfico o de escaneo, ya que es absolutamente imposible que una misma persona firme de forma idéntica en dos documentos.

En la sentencia, emitida en 2014, se recoge que es un hecho incontrovertido que el paciente entró en el quirófano asintomático y en buenas condiciones y salió con unas lesiones irreversibles, en estado de coma permanente, existiendo un nexo causal entre la intervención quirúrgica y la situación psicofísica que presentaba el paciente. Igualmente expresaba que el daño neurológico ocasionado podía calificarse como desproporcionado en relación a la cirugía practicada.

De la situación en la que quedó el paciente, el tribunal estima que existe una responsabilidad directa del equipo médico del centro hospitalario, ya que no fue correctamente informado de los riesgos, no se cumplimentó la historia clínica y no se emplearon las medidas adecuadas para la correcta recuperación del paciente.

La Audiencia Nacional considera probado que se falsificaron los consentimientos informados. Estos documentos que, según el protocolo médico, tendría que haber firmado el paciente tanto para la operación como para la anestesia, estaban manipulados. No sólo se falsificó la firma del enfermo en el documento de consentimiento informado de la anestesia, sino que también se retocaron las fechas de los mismos para hacerlas coincidir con las deseadas.

En la sentencia, el juez pone de manifiesto que el paciente “no fue correctamente informado de las complicaciones y riesgos que la operación podía presentar. Los documentos de consentimiento informado de cirugía están sin fechar y los de anestesia están claramente manipulados”.

En consecuencia, la Audiencia Nacional condenó al Ministerio de Defensa a abonar 300.000 euros a la familia del paciente como indemnización por las graves secuelas de invalidez, así como por los daños morales causados al afectado, esposa e hijos.

 

Máster en Pericia Caligráfica y Documentoscopia (online), UDIMA – Fundación Behavior & Law

https://peritocaligrafo-documentoscopia.com/

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FUENTES

http://cadenaser.com/emisora/2015/03/26/radio_madrid/1427385670_046207.html

http://www.20minutos.es/noticia/2416664/0/negligencia-medica-madrid/coma-gomez-ulla/condena-defensa-falsificacion/

http://www.abc.es/madrid/20150327/abci-condena-defensa-coma-nodulos-201503261732.html

http://www.redaccionmedica.com/contenido/images/SENTENCIA(1).pdf

http://www.elmundo.es/espana/2015/03/26/550c7a0822601d414f8b456e.html

http://cadenaser.com/emisora/2012/03/26/radio_madrid/1332719434_850215.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Hospital_Central_de_la_Defensa_G%C3%B3mez_Ulla

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3 comentarios en «La firma también importa en los quirófanos»

  1. Gran artículo.
    Felicidades Jorge, felicidades Leticia:

    Gran artículo en el que nuevamente se muestra la valía de un estudio pericial como instrumento para aplicación de la ley, y tal vez de la justicia. Aunque el caso es desgarrador, se presenta el artículo sin “amarillismo” ni vano sensacionalismo. Lo valoro como muy respetuoso, coherente y justifica una vez más, este valioso blog en el que se muestra la validez y mérito de los alumnos del Master en Pericia Caligráfica y Documentoscopia y su dirección técnica.

    Enhorabuena y gracias

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