Edward Mueller, el entrañable y escurridizo falsificador

julio 14, 2017 - by Leticia Perinat - in Falsificación billetes y monedas, Falsificadores célebres

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Por Luis García Díez,

Detective. Especialista en comportamiento no verbal y perfilación de la personalidad. Alumno de la primera promoción del Master en Pericia Caligráfica y Documentoscopia, UDIMA- Behavior & Law.

 

Edmund Golding dirigió en 1950 la amable comedia “Míster 880”, escrita por uno de los habituales guionistas de Fran Capra. La historia gira en torno a un falsificador de dólares que fue capaz de eludir la justicia y tensionar a los agentes del Tesoro norteamericano durante una década (1938-1948).

 

Lo peculiar de esta historia es que, el protagonista, lejos de tratarse de un experto delincuente con alta calidad técnica y elevadas ambiciones, encarnaba a un entrañable anciano cuya única pretensión era sobrevivir. Y para ello fabricaba, de manera rudimentaria, billetes de un dólar, sin superar los 50 mensuales, los justos para cubrir su austera existencia.

 

El caso, por su singularidad, ternura y vis cómica, es propio de un guion de los años dorados de Hollywood. Y precisamente por esto, sorprende que esté basada en hechos reales.

Efectivamente es la historia de Emerich Juettner, (conocido como Edward Mueller), un emigrante austriaco que embarcó hacia Nueva York cuando solo tenía 13 años, y allí se asentó y formó una familia, a la que mantuvo trabajando como conserje.

 

Cuando enviudó, ya con los hijos crecidos, se retiró a vivir apaciblemente con su perro, un terrier mestizo, si bien dedicaba, parte de su tiempo, a recoger con una carretilla objetos usados o desechados, para luego revenderlos. Pero, pronto se dio cuenta de que esta ocupación no le daba para vivir. Así que, a los 63 años, ante su precaria situación económica, abandonó su hasta entonces respetable vida e inició una nueva etapa como falsificador. En lugar de trabajar míseramente por un puñado de dólares que no le resolvían el sustento, se dedicó directamente a fabricarlos.

 

Aplicando los elementales conocimientos de fotograbado que había adquirido en su juventud, fotografió un billete de dólar y transfirió la imagen a placas de zinc sensibilizadas, que luego grabó tras bañarlas en ácido. Con algunos retoques y una pequeña prensa de mano, elaboró sus primeros billetes de dólar en 1938.

 

El organismo de control de moneda de Estados Unidos tuvo por primera vez noticias de la actividad fraudulenta de Juettner cuando un billete falso apareció en una tienda de cigarros en Broadway. El comerciante no se dio cuenta, pero cuando trasladó la caja del día al banco, allí se detectaron las evidentes irregularidades del billete en cuestión.

 

El caso resultaba extraño por varios motivos. Por una parte, no era habitual falsificar billetes de un dólar, porque su baja cuantía no justificaba el esfuerzo de la imitación. Por otra, las falsificaciones eran copias burdas.

 

Sí, los conocimientos y medios técnicos de Edward Mueller eran muy limitados, y por tanto, sus réplicas de muy mala calidad. Mientras que la moneda americana estaba impresa en soporte de algodón y lino, con fibrillas de seguridad inmersas, Juettner empleaba papel corriente adquirido en cualquier comercio. Los números estaban borrosos y los billetes deformes. En cuanto al retrato del presidente Washington, su hombro derecho se fundía con el fondo y sus ojos eran defectuosos. Incluso se advertía un llamativo error ortográfico en la palabra “Washington”, que aparecía escrita “Wahsington” (con la “h” bailada).

No obstante, conseguía colar los billetes en pequeños comercios de la zona, pues los difundía con moderación, intentaba no repetir en los mismos locales, y la gente, en general, no se fijaba en papel moneda de baja denominación.

 

El rastreo de los Servicios Secretos computó en 1939 unas seiscientas falsificaciones, que fueron aumentando poco a poco pero sin descanso. Así, el expediente 880, relativo a este caso, fue tomando cuerpo y dimensión conforme pasaba el tiempo, por el número de agentes que trabajaban sin éxito en la identificación del falsificador, por la publicidad que iba cobrando el asunto y por la escasa colaboración ciudadana, ya que los comerciantes preferían quedarse con el billete de dólar falso como recuerdo y trofeo, que notificarlo y devolverlo al gobierno.

 

En 1947 la cantidad de billetes falsos detectados ascendía a 5000 dólares. Pero un hecho fortuito frenaría definitivamente esta lenta pero constante escalada. Unas semanas antes de la navidad de ese mismo año, el apartamento de Juettner se incendió, y los pocos objetos y enseres que se salvaron de la destrucción, quedaron amontonados y olvidados en un callejón. Pocos días después, unos jóvenes del vecindario que curioseaban entre los escombros, se encontraron, para su sorpresa, con planchas de grabado y unos cuantos billetes de dólar de apariencia irregular.

 

Alertadas las autoridades, ya fue tarea fácil dar con el nombre del escurridizo falsificador que mantuvo en jaque a los agentes policiales durante una larga década.

En enero de 1948, Edward Mueller, que entonces contaba con 73 años,  fue detenido y condenado a un año y un día de prisión, y al pago de una multa de un dólar. Pero finalmente, solo cumplió cuatro meses de encierro.

 

Y una última curiosidad de esta tierna historia. Emerich Juettner obtuvo más beneficios por los derechos de la película basada en su historia y merecedora de varios premios y nominaciones, que en toda su trayectoria como falsificador.

 

Máster en Pericia Caligráfica y Documentoscopia (online), UDIMA – Fundación Behavior & Law

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FUENTES

https://www.elblogsalmon.com/historia-de-la-economia/edward-mueller-el-falsificador-mas-buscado-de-todos-los-tiempos

http://www.nysun.com/on-the-town/little-old-moneymaker/

http://www.snopes.com/business/money/mister880.asp

http://www.nydailynews.com/news/crime/finding-mr-880-case-1-counterfeit-article-1.109016

goo.gl/S6W7dG

https://youtu.be/3Xk2oPkKuAI

https://youtu.be/ZsJZCHwV3ws

http://reuniendoletras.blogspot.com.es/2015/02/el-caso-880.html

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Leticia Perinat

Leticia Perinat

Directora Técnica del Máster en Pericia Caligráfica y Documentoscopia, UDIMA-Behavior & Law

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