El secuestro del pequeño Peter Weinberger

noviembre 28, 2016 - by Leticia Perinat - in Anónimos, Asesinato, Secuestro

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Por Ignacio Pérez Piñero,

Formador y coach empresarial y personal, especializado en comportamiento no verbal y negociación. Alumno de la tercera promoción del Master en Pericia Caligráfica y Documentoscopia, UDIMA- Behavior & Law.

 

Morris y Betty Weinberger no se podían imaginar, aquel 4 de julio de 1956, que una terrible desgracia se cernía sobre ellos. Peter, el benjamín de la familia, de apenas 33 días de edad, desaparecía del carricoche en el que la madre le había dejado dormido, en el porche de su casa, en el tranquilo barrio de Wheatley, Westbury, del estado de New York.

 

Una nota manuscrita en tinta verde sobre una hoja arrancada de cuaderno decía: “Atención, siento hacer esto, pero tengo problemas, me urge dinero y no lo puedo conseguir de ninguna otra manera. No le diga nada a nadie ni vaya a la policía porque le estoy observando de cerca… Estoy muy asustado y mataré al niño ante el primer paso en falso…”

 

Firmaba la misiva “Tu niñera” (Your baby sitter). En la misma nota se exigía 2000 dólares en billetes pequeños metidos en un sobre marrón, que debía dejarse en un lugar cercano, aunque imprecisamente reseñado, a las diez de la mañana del día siguiente. Morris Weinberger desatendiendo las amenazas avisó a la policía del Condado de Nassau.

 

Los Weinberger eran una familia de clase media que vivía en un entorno en el que nadie se suponía blanco de extorsiones ni secuestros. Ante la dificultad para conseguir el dinero del rescate por ser fiesta, la vecindad se volcó para ayudar a reunir la cuantía necesaria. Pero la ambigüedad en la localización exacta del punto de entrega, exigió disponer de dos cantidades, repartidas en dos sobres, que finalmente se acondicionaron con dinero marcado y papeles en blanco, para dejarlos en sitios distintos y así poder asegurar su recogida y la captura del secuestrador.

 

Mientras tanto, el movimiento policial atrajo a la prensa. Los padres les pidieron que acallasen y retrasasen la divulgación de la noticia hasta la entrega del rescate y la recuperación del bebé, y así hicieron todos a excepción del New York Daily News, que publicó en portada la noticia del secuestro. El 5 de julio, día de la entrega del dinero, la asistencia masiva de reporteros a la zona alertó a un precavido secuestrador que desistió del intento.

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El 10 de julio, el raptor estableció contacto telefónico con la familia Weinberger para formalizar un nuevo encuentro. Debían dejar el dinero en una bolsa azul que hallarían junto a una señal en una carretera determinada, y recoger de la misma otra nota con nuevas instrucciones para recuperar al niño. Por segunda vez el secuestrador no asistió, si bien la policía conservó la nota manuscrita como un nuevo indicio.

 

El 11 de julio, transcurrida una semana desde el secuestro, el periodo de espera requerido según la legislación de la época, pudo intervenir el FBI.

 

Las dos únicas pistas de que disponían eran las dos notas manuscritas dejadas por el secuestrador, que fueron analizadas por expertos en Documentoscopia del FBI, concluyendo que ambas eran del mismo autor.

 

En las notas observaron patrones individualizadores y 16 letras del alfabeto con características distintivas, entre las que destacaba la letra “m” que finalizaba con un rasgo similar a una “z”, según los expertos. El siguiente paso era buscar trazos coincidentes entre la documentación de los ciudadanos custodiada por la administración, en concreto fichas manuscritas y otros ejemplares firmados conservados en los archivos de diferentes entidades, tales como la oficina de vehículos motorizados de New York, departamentos de libertad condicional estatales y federales, y demás registros públicos.

 

Para tal ardua tarea, varios agentes fueron adiestrados mediante formación intensiva por expertos en análisis de escritura del laboratorio del FBI, que se trasladaron expresamente desde Washington a New York.

 

Tras examinar alrededor de dos millones de documentos oficiales cotejándolos con los del secuestro, finalmente el 22 de agosto se identificó al autor de las notas. Un agente de la Oficina de Libertad Condicional en Brooklyn indicó la coincidencia gráfica entre las notas de rescate y la escritura de un detenido y condenado por contrabando dos años antes.

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El 23 de agosto, Angelo John LaMarca, conductor profesional y coordinador de servicios de taxis, fue detenido por agentes federales y policías de Nassau en su domicilio en Plainview, New York. Allí vivía con su embarazada esposa y sus dos hijos. Pasaba por una difícil situación, al no poder soportar los costes de un ritmo de vida por encima de sus posibilidades y verse presionado por deudas y letras que ascendían al dinero solicitado en el secuestro.

 

Los alegatos de inocencia iniciales se tornaron confesión cuando los agentes federales le mostraron el análisis de escritura que se erigía como prueba contra él. Reconoció que el secuestro del niño no fue premeditado, y que el azar le llevó a poco más de siete millas de distancia de su casa, mientras trataba de encontrar una solución a sus problemas económicos. Fue entonces cuando vio a la señora Weinberger entrar en la casa, dejando a su bebé en el porche, y la oportunidad le llevó a improvisar la nota y secuestrar al niño. Al día siguiente acudió al lugar indicado a recoger el rescate, pero la presencia de policía y prensa le disuadieron de hacerlo, alejándose con el niño, al que abandonó a su suerte tras unos matorrales cerca de una salida de la autopista. Las indicaciones del lugar en el que dejó a la criatura coincidieron con el hallazgo de los restos ya descompuestos del pequeño Peter.

 

Frank Gulotta, Fiscal del Distrito de Nassau, llevó la acusación por los cargos de secuestro y asesinato en primer grado ante una corte estatal con un tribunal compuesto por diez padres y abuelos entre los doce miembros del jurado, que no dudaron en condenar a muerte al reo el 14 de diciembre de 1956. Durante el desarrollo del dictamen pericial caligráfico, no solo se expuso las particulares características gráficas de las dos notas manuscritas del secuestro coincidentes con el documento de la Condicional que le inculpó. Los patrones individualizadores característicos de su escritura se repetían además en cada una de las doce copias de la confesión firmadas por él mismo.

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Tras dieciocho meses de recursos legales, LaMarca fue finalmente ejecutado en la silla eléctrica en la prisión de Sing Sing, en el pueblo de Ossining del condado de Westchester, el 7 de agosto de 1958, ante 35 testigos, entre los que estaba Ed Curran, uno de los principales agentes locales que lideró la investigación, y que asistió por expresa petición de la abatida madre.

 

Este caso, que horrorizó a la sociedad norteamericana, supuso una revisión en la legislación que derivó en la reducción del plazo de espera para la intervención del FBI ante la desaparición o secuestro de menores, de siete días a veinticuatro horas, firmada por el presidente Eisenhower, y que volvió a modificarse en 1990, quedando ya sin plazo el inicio de las investigaciones de estos hechos.

 

También supuso una revisión, con poco efecto, del derecho a la información cuando prima la seguridad de las personas, y constituyó un impulso para las técnicas de investigación policial al potenciar la importante labor de los expertos en análisis de escritura.

 

Vinni LaMarca que solo tenía once onces años cuando ejecutaron a su padre, se hizo policía, quizá para compensar a la sociedad lo que su progenitor había arrebatado. Pero el destino es a veces porfiado y te atrapa en un bucle. Su hijo menor, Joey, con problemas de drogadicción, fue condenado en 1992 por asesinato. Vincent no cree en la carga atávica, solo en circunstancias y responsabilidades. Él mismo es una prueba de ello.

 

Máster en Pericia Caligráfica y Documentoscopia (online), UDIMA – Fundación Behavior & Law

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FUENTES

https://www.fbi.gov/history/famous-cases/weinberger-kidnapping

http://grafisticaforense.com/casos-resueltos-grafistica-weinberger/

http://murderpedia.org/male.L/l/lamarca-angelo.htm

https://prezi.com/ir5l3ga5cyun/handwriting-analysis/

http://www.maryellenmark.com/text/magazines/esquire/911E-000-012.html

http://articles.chicagotribune.com/2002-09-04/features/0209040016_1_father-murder-silver-screen

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Leticia Perinat

Directora Técnica del Máster en Pericia Caligráfica y Documentoscopia, UDIMA-Behavior & Law

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